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Fuengirola despierta. from loboestep on Vimeo.



Fuengirola en un ESTADO POLICIAL Asamblea DEL 3 de JUNIO


Si crees que ha llegado el momento de que los ciudadanos nos organicemos para pedirles cuentas a los políticos de lo que hacen, si te importa que Fuengirola sea de verdad una ciudad democrática, donde el poder resida en el pueblo, donde podamos manifestarnos en paz y libertad, donde no hay ciudadanos de primera y de segunda...¡únete! Después de las movilizaciones y acampadas, ha llegado el momento de organizarse.

sábado, 4 de junio de 2011

Los cuatro gatos del 15M. ¡Qué grande es el cine!

EXT. PLAZA CUALQUIERA. ESPAÑA. DÍA. Miles de personas acampadas toman la calle para exigir un Cambio. Esta vez no se trata de una protesta contra este o aquél; no se trata tampoco de la reacción de la ciudadanía ante una propuesta concreta, una ley impopular o una guerra que no han pedido. Esta vez las voces corean, como si se tratase de una sola garganta, que están indignados. Hartos de todo el sistema corrupto en el que viven. Hartos de que dé exactamente igual a quién voten porque hagan lo que hagan al final volverán a engañarlos. Es el hastío social de una masa iracunda que, no nos engañemos, es una minoría. Minoría. ¿Son pocos los indignados entonces? ¿Si el sistema está tan mal cómo es que no están los cinco millones de parados tomando las plazas? Es una minoría aplastante, lo reconozco, que hace mucho ruido. Pero, ¿por qué no la está apoyando todo el Pueblo, si es en el nombre de todos que luchan estos pocos?


ENLAZA CON

INT. LA CASA DE USTED. SALA DE ESTAR. DÍA. En televisión, el infame Jorge Javier, y toda su caterva de desechos sociales que responden al nombre de periodistas, revisa la actualidad del momento. Ellos dicen “la tonadillera Talycual ha roto con su querido y le pone a caer de un burro” y Usted dice “pobre Talycual”. Ellos dicen “Menganito es más maricón que un palomo cojo” y Usted responde “qué poca vergüenza”. A la Esteban se le revienta un implante de pómulo y resulta ser el testículo perdido de Franco y Usted bala de regocijo en su sofá. Ellos no hablan de nada importante y Usted lo sabe. Puede que su excusa de Usted sea que ya tiene bastantes problemas como para encima llegar a casa y tener que pensar. Quizá se refugie en un torpe “pues a mí me entretiene”, pero sabe, en el fondo, que ahí afuera están pasando cosas. Sabe, de refilón, que sus hijos no tienen futuro alguno. Que existen varias generaciones posteriores a la suya de Usted que han sido socialmente defenestradas con impunidad. Que existe Islandia. Que el gobierno le roba y le idiotiza. Que la tele aliena. Que los pepinos de la Mërkel le amargan a Usted la cena. Que los bancos le han arrancado el corazón. Pero ellos dicen “hoy bañaremos en mierda de ñu a nuestra colaboradora, contertulia y Periodista, mientras intenta encontrar a la hija perdida de Albano” y Usted rebuzna “qué interesante”. Pero… pongamos por un momento que ya ha acabado el programa y decide Usted relajarse otro ratito consumiendo un par de horas de ficción. Usted dice “una buena película, con tiros y sangre y que, al final, el muchachito bueno se ligue a la inocente macizorra”. Y yo digo “Amén”.

ENLAZA CON

INT. LA CASA DE USTED. PANTALLA DEL TELEVISOR. NOCHE. En pantalla, la voz en off explica que en el año 4500, Nueva New Yorkshire es una ciudad repelente, oscura y artificialmente aséptica. La gente va embutida en una especie de monos integrales blanco Neutrex. Todos llevan un código de barras tatuado en la frente y cada vez que entran en un edificio, toman un taxi volador o entran en un supermercado, son escaneados. La Policía del Amo observa atentamente estos escaneos, que son enviados digitalmente a su futurista e inexpugnable Sede Central, para que nadie se pase de la raya ni un pelo. Todo el mundo parece feliz, se les ve sonrientes, aunque Usted se da cuenta de que van como drogados, como zombies; sin reacciones ni emociones. Su mujer de Usted le da un codazo y le explica “eso es que están en una dictadura, ya verás” y Usted le contesta “calla, que no escucho”. En un momento dado, una familia rubia y feliz, con 1,2 hijos, se ve asaltada repentinamente por un señor con barba y dientes negros, desgarbado y andrajoso, que les pide un crédito para comer. Cuando habla de créditos se refiere a monedas, que en el futuro se llaman así y tal (bastante profético, por cierto, que alguien en el futuro tenga que pedir un crédito para comer). La familia se horroriza. La madre grita. El padre se crispa. El niño pregunta “papá, ¿eso es un pobre?”. Y la Policía del Amo llega y lo reduce a base de porras, tásers y zarandajas futuristas de hacer daño. Y el mendigo exclama “yo no he hecho nada, ¡sólo soy un pobre fumador! Y uno de los amables agentes le refuta “seguro amigo; tú y los cuatro gatos como tú que dicen que son La Resistencia”.

No han pasado ni quince minutos de película y Usted ya entiende lo que está pasando a la perfección. Conforme avanza el film irá descubriendo más datos, desde luego. Que los cuatro gatos de La Resistencia en realidad no tenía otra opción, que el Pueblo se sensibilizaría con ellos si supiese la verdad y no estuviera drogado por el Estado… que apenas se puede respirar en Nueva New Yorkshire a causa de las férreas leyes desproporcionadas que tienen… que el ciudadano ha perdido todas sus libertades con la excusa de crear una sociedad más segura y más sostenible… que los nuevaneuyorshirinos sólo tienen teles grandes, móviles de última generación y racionamiento en sus necesidades básicas… que no hay libertad de expresión o pensamiento… Incluso su señora de Usted, que tiende a ser bastante torpe para entender este tipo de argumentos, está siguiendo perfectamente el hilo de la narración. Y según se va desarrollando la trama tanto ella como Usted ganan cada vez más simpatía por los cuatro gatos porque, con sus defectos y con todo, tienen razón. Usted comprende la situación global de la vida de estos señores y sólo reza por que derroten al villano dictador y puedan vivir felices en libertad y prosperidad. Usted (y su señora de Usted) lo ha comprendido Todo en 90 minutos de metraje. ¿Cómo es posible que no le ocurra lo mismo en su propia vida? ¿Acaso es Usted menos que el protagonista de la americanada que acaba de ver?

Ya lo dice Alex en La Naranja Mecánica: “¿no es curioso, mis drugos, que la sangre sólo parezca sangre de verdad cuando la videamos en una pantalla de cine?” La cita no es literal, no tengo tan buena memoria, pero es básicamente eso. Cuando uno presencia una historia en el cine, inmediatamente ata todos los cabos (o casi todos) y llega a ser consciente, como en el ejemplo de antes, de qué es, digamos, una distopía futurista, incluso viéndola desde el confort de su hogar, desde el prisma de su propia sociedad y comparándolo con lo que a uno mismo le duele o le parece correcto. Pero en la vida real, los acontecimientos, las causas, los matices, no se nos presentan de forma ordenada, resumida y explicada. Por el contrario, en nuestra realidad, las cosas ocurren (espontáneamente o no) sin seguir un guión y unos tiempos preestablecidos. Usted ve a miles de personas gritando “¡Democracia Real Ahora! Usted oye que Sinde está convirtiendo internet en algo que no es, despojándolo de todas sus libertades y haciéndolo irreconocible. Usted lee que Pajín pretende ir más lejos en el mismo campo, trayendo al hasta hoy durmiente censor al estrado de nuevo. Se entera Usted de que su alcalde le roba, directa y descaradamente. Y Usted no es capaz de atar cabos. Para Usted todos son sucesos aislados, importantes o no, pero aislados. Le falta un guión. Le falta una etiqueta aglutinadora. Le falta información para darse cuenta de que Todo es la misma cosa. Pero cuando va a buscar esa información que le falta, cuando acude a aquello que debería servir para que Usted estuviese informado, se entera de que María Patiño tiene un furúnculo del tamaño de Michigan y dice Usted “vaya, qué interesante; ¡dadme más! ¡Más!”. Y se queda tan ancho. ¿Es culpa suya o de los medios de (des)información? ¿Es culpa de los habitantes de Nueva New Yorkshire por haber permitido que les llevaran hasta ese punto o del Amo, que es un megalómano y un cabrito? Usted me dirá, caballero. Piense, es gratis.

Y… cortinilla de estrellas… CRÉDITOS FINALES.

Por Israel Alonso

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